LA VENERACION DE UN POETA, a La Virgen coronada de estrella en el Oratorio de Toituna

Publicado en por Evelio Varela

Mudándose de Gramalote Confundida entre los trastos de pobre y humildad la imagen se fue a Toituna a su remanso de paz..

 Testimonios para la historia

LA VIRGEN DE TOITUNA

Oh tiempos inmemoriales, rezan crónicas de antaño. Son crónicas de los Guásimos, de la Ermita y Peribeca sin que digan si la virgen vino del Lacio o del Líbano, o del jardín de Bohemia, bajo las torres de Praga.

María Mercedes Zambrano india de Guásimos era y un tesoro estaba oculto metido en cuatro paredes. Por su infinita pobreza resolvió vender su casa en el  Barrio Gramalote donde vivía solitaria. Comprador de Peribeca era Cecilio Muñoz quien mandó a pagar la casa por caridad de evangelio como quien compra los montes que esconden la beta de oro, o manda a pagar el campo sin saber que es suyo el cielo. Contaba Manuel Becerra que era el Prioste de la Virgen que don Cecilio compró la choza, a puertas cerradas, sin haber oído nunca de la tabla o de la imagen que la india había guardado quien sabe por cuantos años..

En Peribeca la Virgen comenzó con los milagros: la atabla se fue comiendo mientras la Virgen quedaba;  las colinas se vistieron con un verde palatino y nacieron los cipreses , justro al lado de  la imagen. La Virgen pintóse, erguida, con una túnica blanca y con manto arrebujado a la derecha del cuerpo. Dicen que el manto da visos y va cambiando de tono. Por ese la gente dice: “La Virgen muda de ropa” . Está ceñida la frente con la corona dorada donde titilan estrellas como bocas de topacios. Luce el rostro de la Virgen como aurora de los montes y tiene al pecho los brazos como dos lirios cruzados. ¡Oh túnica de la aurora con bordes de filigrana, curioso ropaje de iris por la derecha del cuerpo! ¡Oh vestido inmaculado con la banda azul marino y con retazos celestes y con  zapatos de rosa!

La luna fue apareciendo entre montones de nubes; una luna picaresca que mira hacia arriba riéndose .

La Virgen está parada sobre la luna y las nubes y su mirada preciosa busca más cielos arriba.

Nubes. Luna, ropa y árboles, todo ha seguido saliéndose  de lo liso de la tabla, porque la Virgen se sale. Y la Virgen se hace bulto, y la Virgen se hace estatua en el campo del retablo y en la tabla de los montes.

María Mercedes Zambrano lloró lágrimas amargas cuando supo del milagro que sin saber fue vendido.

 Por el ocho de diciembre la Virgen iba a la Iglesia;

Pero en Guásimos quisieron que la Virgen se quedara. Fue el Padre Ignacio Buitrago, venido desde Pamplona, quien advirtió los peligros de que dejaran la Virgen. La Virgen mudó de manto la Virgen mudó de  Iglesia. La Virgen  no volvió a Guásimos, porque  su trono era el bosque.

Cuando murió don Cecilio fue el hijo José  María heredero del tesoro de la tabla con la imagen. El hijo limpió la estampa,  brilló la luna y las nubes, oró a la Virgen del monte y le hizo una pieza sola. Volvió la Virgen a Misa.  Más recelosa de Guásimos, se vino con San Cristóbal para la Iglesia Matriz. Cuando estuvo más cercana la otra Iglesia de la Villa. La Ermita albergó a la Virgen, peregrina de los montes.

Hasta el año ochenta y ocho del nuevo siglo ermitaño la Virgen bajó a la Villa sin dejarse ver en Guásimos.

María de Santos Chacón, viuda, cuidó de la imagen;

Pero el ella murió y el campo pasó a las manos del nieto. Mensajera de caminos, la Virgen  dio suerte al monte y fue enclaustrada en los montes por Sebastián Galaviz.

Con cuánta esperanza hablaba don Sebastián de la Virgen.  Con cuanto fervor guardaba la Virgen don Sebastián. Con cuanto pesar pensaba que al morir en Peribeca  otros destinos tuviera nuestra Señaora del Monte. Por eso un día, resoluto, se fue en piadosa consulta: “-¿Qué debo hacer con la Virgen”?

-dijo al Padre Juan Ramón. El Cura de Peribeca leyó la historia devota en la páginas del alma de Sebastián Galaviz –Es una Virgen Hermosas parada sobre los astros. Inmaculada celeste que alumbra entre las montañas. Es Virgen sobre la luna, y es Virgen entre cipreses. Es ella inmaculada Concepción de la floresta. Ella quiere de una ermita en las colinas del alma. En predios de mansedumbre y en las entrañas del bosque. Ella quiere ser la dueña de las plegarias del lirio. Ella quiere ser la Reina  de la brisa y de la noche y tener un trono, alzado y hecho de cedro en el Líbano.

Inspirada por la prédicas del Cura de Peribeca, crecieron la devociones de Sebastián Galaviz. Subió a la cumbre del Líbano, el más bello de los montes, y apartó para la ermita cedro, estrella nube y luna. Alzó torres al santuario entre brazos de laureles poniendo por ramilletes los astros más encendidos.

La virgen subió a su trono sobre la nube y la luna y arrebujó entre su manto las sonrisas de Toituna. La Virgen se muestra bella, la Virgen se muestra erguida  con su mirada de arcángel  que no se cansa del cielo;  entre los cuatro cipreses, retazos del paraíso, con su manto a la derecha y sus zapatos de rosa.

¿De dónde vendría la Virgen? ¿Por dónde alumbró la luna?  Sol y luna picaresca se ven reír en Bohemia, a un lado del Beldevere, pasando el puente de estatuas, bajo los grises pináculos de las cúpulas de Praga.

Tal vez de lejos saliera, tal vez de allende nos vino, algún pintor de la Virgen parada sobre la luna, con el manto a la derecha  y entre las cuatro colinas, pintor de suma belleza  pues pudo pintar la Virgen.

La Virgen está en Toituna, cerquita de Copa de Oro, en los predios de Palmira, de la azucena y el lirio. La Virgen está alumbrando  en el Santuario del Líbano, donde los indios dijeron que se llamara Toituna.

Toituna, domingo 28 de Junio de 1970

 Autor Dr. J.J. Villamizar Molina, Cronista Emérito de San Cristóbal

Poemario "Mantellinas de Palmira"

05 de julio 1970

 

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Evelio Varela 02/19/2020 22:24

No soy especialista en estos menesteres, pero quiero aprender, y agardecer las bondades de este medio. Felicidad.